La feria empieza este martes y termina el 20 de agosto. En el evento participarán 14 representantes de las letras colombianas.

Este martes empieza la Feria Internacional del Libro de Panamá, en la que Colombia es el país invitado de honor, por lo que asistirá con una delegación de autores y contará con tres espacios en el evento, entre los que se incluye un estante infantil. 

Fonseca se presentará en la inauguración de la fiesta literaria panameña en una versión sinfónica en la que estará acompañado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Este formato ha sido merecedor del Grammy Latino. 

Al evento asistirán catorce representantes de distintos géneros: narradores, poetas, periodistas y autores para niños y jóvenes, los cuales estarán durante los siete días que dura el encuentro realizando actividades de promoción de lectura. 

La delegación está conformado por William Ospina, Evelio Rosero, Piedad Bonnet, Jorge Franco, Octavio Escobar, Luis Noriega, Megan Melo, Nelson Romero, Horacio Benavides, Irene Vasco, Pilar Lozano, Amalia Low, Sindy Elefante, Jaime Abello Banfi. Invitados por otras instituciones asistirán la historia Diana Uribe, el periodista Dario Arizmendi y la ilustradora Amalia Andrade.  

La ministra de Cultura, Mariana Garcés, manifiesta que “compartir con el público panameño una muestra de la literatura, música, fotografía y, en general, la cultura colombiana constituye una oportunidad única para estrechar lazos y acortar las distancias entre los dos países”.

“Es una oportunidad para Colombia mostrar su producción literaria, no solamente la consolidada, sino sobre todo la joven literatura, lo nuevo, lo que apenas está iniciando. De ahí que la participación como país invitado nos hace doblemente responsables a todos, escritores y organizadores, para llevar al país vecino lo mejor del arte literario colombiano”, sostuvo Evelio Rosero.

La participación de Colombia será a través de tres estantes.En uno de ellos habrá una librería que contará con más de mil títulos de la producción nacional. A su vez, en el Pabellón Infantil, como país invitado de honor tendrá un espacio lectura con actividades permanentes para motivar la lectura de niños y jóvenes. Por último, se hará la exposición “Nereo y el río de nuestra vida”, con las fotografías de los viajes de Nereo López, uno de los fotoreporteros colombianos más importantes del siglo XX.

La exhibición de libros colombianos en el evento está a cargo de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes, Acli.

La participación de Colombia se logró en conjunto entre el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, la Embajada de Colombia en Panamá, la Cámara Colombiana del Libro, el Instituto Distrital de las Artes –Idartes- y la Cámara Panameña del Libro. 

La anciana está sentada en medio de un jardín de flores. Al lado geranios, rosas, anturios, tulipanes. Se llama Pastora Inés Zapata. Su rostro está cuarteado. Su boca parece apretada. Su cabello totalmente blanco es sostenido por una diadema. Viste falda azul, camisa blanca y un chal granate. Sus uñas están esmaltadas de rojo. Esta humilde dama a sus ochentas transpira tanta dignidad.

El chico de 10 ó 12 va entre dos hombres, uno ya entrado en años y otro que recién llegó a la mayoría de edad. Camina por las calles céntricas de Medellín llevando sobre los hombros, y sostenida a su cabeza por un lazo de cabuya, una silleta de flores. Su camisa blanca se ve cuarteada y el pantalón caqui sucio en las rodillas. El niño de abundante cabellera negra  se ve cansado, pero avanza con pasos tan firmes, como tratando de emular a los dos hombres entre los que camina.

El  chico y la mujer entrada en años –fotografiados- hacen parte del libro “Desfile de Silleteros, 60 años”, editado por la Fundación Viztaz, con el que rinde homenaje a este grupo que durante décadas se ha consolidado como símbolo de identidad local y nacional.

Los silleteros, más que imagen de postal, son museos vivos de una tradición  continua y palpitante que hace parte de nuestra realidad. Personas -como dice la publicación- que tienen vocación agrícola y carácter campesino, familiares, entre ellos la mayoría, y a quienes los une un territorio y estrechos lazos genéticos.

Como se evidencia en esta antología de imágenes, detrás de cada silletero hay sudor, uñeros, desvelos, creatividad, experticia. Porque el silletero – si bien el mito lo vende como un personaje de un único día - finalmente es un campesino.

Se es silletero más allá de una semana de agosto. Se es silletero los 365 días del año. Porque  ser silletero es una vocación. Una postura frente a la vida. Una experiencia vital que resume una ética y una estética. Una mirada de una ciudad que está allá abajo.

Silleteros sin embargo que como se dijo no se quedaron anclados en el tiempo: tampoco son solo campesinos: ya los hay quienes estudian y viajan, y son profesores, conductores, abogados…se es silletero por herencia pero también por convicción.

Y para estos campesinos, a diferencia de tantos otros, hay una esencia y un fin inherente a sus vidas: las Flores. Y estas, han sido protagonistas  de la vida de Medellín. Flores, en especial las silvestres pascuas, pensamientos, alelíes, violetas que remiten a la añoranza por  un pasado rural y bucólico.

Flores y más flores

Hablar de flores y de silleteros es hablar –vaya obviedad- de las silletas, esa tradicional forma de  transportar ramos de flores; aunque también de llevar legumbres o de llevar leña y más atrás de llevar gente: La silleta ha evolucionado cómo ha evolucionado el oficio y el oficiante.

De eso se encarga este libro: resumir sesenta años de colores, olores, texturas hechos flores, hechos silletas, hechos gente; contar sobre esta tradición única en el mundo, razón por la cual son Patrimonio inmaterial de la Nación.

“El proyecto empezó hace 12 años en Viztaz –explica Óscar Botero, fotógrafo y Director de esta Fundación- , cuando vimos que los silleteros eran personajes importantes para la vida de Medellín, pero no había casi información sobre ellos.  Dice Botero que había algunos estudios académicos pero “escritos para académicos” por lo cual se dieron a la tarea de recoger información. Entonces, contactaron a Juan Luis Mejía, ex ministro de Cultura, al antropólogo Edgar Bolívar, y con la Corporación de Silleteros de entonces. Así, accedieron a imágenes y luego hicieron convocatoria para que les prestaran fotografías de desfiles. Con eso desarrollaron el libro de los 50 años. Ahora lo que hicieron fue recoger y actualizar esa información y las fotos.

“Este –aclara- es diferente de los otros porque más que libro es una recuperación de memoria de ciudad. Y es sobre los silleteros, los grandes embajadores antioqueños y colombianos”.

Gracias a este proyecto, la Fundación recuperó unas 50 mil fotos, entre las que se ven silleteros descalzos recorriendo la ciudad y vendiendo flores y comida y se ven tantas otras, de coloridas silletas cuando estos “personajes típicos” –como llamaban a los silleteros- se hicieron “artistas y exponentes” e iban por las calles de asfalto hirviente en el desfile que se institucionalizó por Acuerdo en 1985.

“Hay algo además que hace interesante este libro y es que informa de manera amena todo sobre las modalidades de silletas  y la forma cómo viven los silleteros, sus casas, quiénes las conforman y por qué son Patrimonio Cultural de la Nación”.

Fiestas Carnavales y Ferias

Algo más llama la atención, no se queda en la mera recuperación de imágenes sino que las acompañan de textos que ubican esta celebración en el espacio y en el tiempo. Para ello, Juan Luis Mejía, ex ministro y rector de EAFIT, hace un recuento de esta fiesta de color y tradición en Medellín, y la muestra como parte de la vida de la ciudad, desde mucho antes de que fuera ciudad. Según, Mejía, la fiesta de las Flores tendrían antecedentes a mediados del siglo XVII con las Fiestas de la Virgen de la Candelaria, ordenadas por la Corona.

Para el siglo XIX las fiestas iban del 20 de julio al 7 de agosto, ya no con tinte religioso sino más patriótico y “a veces se prolongaba hasta el 11 de agosto, Día de Independencia de Antioquia”.

A finales del XIX éstas devienen en Carnaval -con cierta influencia extranjera y con los clubes sociales como epicentro. Estos rituales festivos tuvieron su fin a mediados de la década de los veinte del siglo pasado.

También, este experto, hace un recorrido por las celebraciones donde las flores son protagonistas: En 1905 la SMP organiza la primera Exposición de Flores, Frutas y Hortalizas. En 1939 se hizo una Exposición Nacional de Flores. Ya en mayo de 1957  inicia la Feria de las Flores, y en 1958 pasa al mes de agosto, con ocasión del Día Independencia de Antioquia.

Antes del desfile

También deja claro este libro otro asunto: el oficio del Silletero está ligado a la vida cultural de esta ciudad más de lo que se imagina. En esta nueva edición, Sonia Pineda también ayuda a comprender que los arrieros y cargueros –una suerte de silleteros- eran contribuían al abasto de los nacientes poblados y quizá también eran fuente de comunicación. El silletero era un campesino más que bajaba desde las montañas cercanas a la Villa a traer  flores, comida y leña.

Esta antropóloga marca a 1957 como el año de tránsito en el cual los silleteros pasaron de ser personajes típicos  a “expositores y artistas” representativos de la identidad local y nacional, y señala a 1960, como un hito interesante para el arraigo del amor de los medellinenses por las flores como quiera que el 19 de julio, se celebrara “el día de la Flor”.

Destaca Pineda en el libro que el Desfile ha sentido la vibración política del país y ha gozado siempre   de importantes patrocinios del sector privado, y cuenta la historia de los recorridos que –vaya si no- también hablan de una evolución y apropiación por la ciudad: arrancaba en el parque de Bolívar; luego desde el TPTU; luego en la calle Colombia; enseguida en la Avenida del Rio; y recientemente Avenida San Juan.

Y entonces, todo ello explica que lo que inicialmente se hizo con 40 silleteros, hoy cuenta con 500 invitados; también que en 1985 se  institucionalizara por Acuerdo Municipal; y que en 2015 se declarara a la Cultura Silletera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

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El hombre va de camisa blanca y “tapapinche”. Lleva carriel al hombro y un sombrero de caña rubia que medio agarra con la mano derecha. Es joven y apenas un leve tizne de bigote se dibuja en su rostro ovalado. El joven va con su espalda un poco doblada; su silleta se ladea un poco hacia la izquierda. En la frente se le dibujan unas gotas de sudor. A su derecha, un hombre desatiende su cámara fotográfica y ayuda a enderezar la silleta de en la que sobresalen unos ramos de cartucho, pino, unos claveles morados y unas dalias. Tiene una bolsa de agua que enseguida le entregará al hombre, para aliviarle la sed el resto del camino.

Es la última imagen de este colorido y valioso libro. Y quizá sea una forma de resumir y profetizar este encuentro de la ciudad en torno a una silleta: unos campesinos que aunque sientan el peso, sienten el peso de una tradición y unos ciudadanos dispuestos a ayudar para que estos sigan su paso en medio de esta ciudad y de esta gente que se sienten orgullosos de su presencia palpitante.

Fuente (El Espectador)

 

Ya no es solo Rock al Parque: el país tiene hoy más de 50 propuestas de eventos masivos en el año.

Más allá de la música, hay una combinación química inexplicable en la experiencia de un festival. Para quien no lo ha vivido, la descripción es desagradable: un tumulto de gente, el lodo que se traga los zapatos, el frío que cala en los huesos al permanecer por horas al aire libre, las filas para ir al baño...

 

Por alguna razón, nada de eso importa para quien lo vive, solo la alegría de ser abstraído por el ritmo, agregado al salto simultáneo de la masa. Es ser parte de un momento histórico y de un sentimiento de libertad. Tal vez por eso, hoy son más de 50 propuestas de festivales masivos de rock y pop, principalmente, y músicas del mundo y jazz, las que EL TIEMPO logró contar a vuelo de pájaro. Una cultura festivalera fuerte que ya no tiene demasiado que envidiarle a los Coachella, Glastonbury o Lollapalooza. Pero lo que parece una tendencia de la última década tiene una historia larga de glorias y fracasos. Empezando desde el inolvidable Festival de Ancón, de 1971 –en La Estrella, Antioquia–, que fue como nuestro Woodstock con todo su hippismo a la criolla, pasando por la aventura de hacer un encuentro gratuito y público como Rock al Parque en 1995, que contra todo pronóstico, perduró y creó la marca más reconocida del rock nacional en el mundo. 

También, algunos intentos privados previos, entre los que se destaca el Concierto de Conciertos (1988), un día con 10 bandas en pleno furor del “rock en tu idioma”. Otros, de gran nivel pero que costaron más de lo que facturaron, como el Nem-Catacoa (2010), que trajo a Green Day y a Jamiroquai en un solo cartel, y no pasaron de la primera edición, precedieron al exitoso Estéreo Picnic, así como también a la ilusión del Lollapalooza Colombia, en el 2016, que nunca se pudo realizar. Este es un portafolio para andar de festival en festival todo el año.

Sonidos durosFestival del Diablo

Es una apuesta por los sonidos extremos, entre ellos el metal, el punk, el ‘hardcore’ y otros géneros similares. Además, se ha convertido en una importante vitrina para las bandas nacionales que buscan proyectarse hacia el exterior.

Más festivales de sonidos extremos

Metal Millenium, Thrashing Colombia, Bogotá Grind Death Fest, Unirock Río Cali, Concierto de la Juventud (Medellín).

Rock y popEstéreo Picnic

Hoy es uno de los festivales más esperados del año. Anualmente convoca un promedio de 60.000 personas durante sus tres días, y ha traído a Colombia artistas como The Killers, New Order, Pixies, Jack White, Calvin Harris y The Strokes, entre 
muchos otros.

Cosquín Rock

Es uno de los festivales de rock más grandes de Argentina, y el 21 de octubre tendrá su primera edición en Colombia, con artistas como Los Fabulosos Cadillacs, No Te Va Gustar, Residente y Ataque 77, entre otros.

Día de Rock Colombia

Este 12 de agosto se realizará este festival que reúne algunas de las bandas nacionales más representativas, y dedicará un espacio a aquellas que hicieron parte del movimiento ‘neo punk’, como Código Rojo y K-93.

Más festivales de rock y pop

En esta parrilla de festivales de rock y pop también están: Almax, Soma, Car Audio Rock Festival, Arena Rock Medellín, Hermoso Ruido, Viva el Planeta, Hot en Paraíso, Breakfest (Medellín),  Jingle Bell Rock (de Radioaktiva), Festelar, Tattoo Music Fest y Rock and Shout Festival.

Electrónica / sonidos independientesSónar Festival

Fundado en 1994 en Barcelona, el Sónar reúne todo tipo de sonidos electrónicos, experimentales y de avanzada. Este año, su edición en Colombia será el 2 de diciembre y estará encabezada por el grupo islandés SigurRós y por la DJ Nina Kraviz.

Storyland

Este gigantesco festival de música electrónica se realiza anualmente en Cartagena. Además de contar con grandes artistas internacionales, también ha sido una plataforma para que nuevos DJ colombianos puedan darse a conocer.

Otros festivales de música electrónica

Baum Festival, Baum Park (Medellín), The Social Festival, Rumours, Link Festival.

Distritofónico

Es el punto donde convergen los sonidos alternativos y experimentales de la capital colombiana, aunque recientemente se realizó por primera vez en Medellín y 
tuvo como invitados a Mula, Las Áñez y Trip Trip Trip.

El sello discográfico La Distritofónica también organiza el festival El marrano no se vende.

Festivales públicos / de todo un pocoRock al Parque

El festival gratuito más grande del continente y pionero de esta cultura reúne anualmente a más de 200.000 personas y más de 60 bandas. Por él han pasado, entre otros, Charlie García, Manu Chao y Anthrax.

Más festivales públicos

Colombia al Parque, Jazz al Parque, Salsa al Parque, Altavoz (Medellín), Manizales Grita Rock, Unirock Alternativo, Usmetal (Usme), Festival de las Montañas (Ciudad Bolívar).

Festival Centro

Se lleva a cabo en el centro de Bogotá y tiene como objetivo revitalizar esta zona de la ciudad mediante una oferta musical alternativa e independiente, con una fuerte presencia de la música tradicional colombiana. Una curiosidad de este evento es que nunca repite artistas invitados.

Variedad de sonidos

Festival Detonante, Evento 40 (Los 40 Principales), Reguetón Oxígeno, Concierto Radiónica, Temporada de jazz en septiembre (cinco festivales simultáneos en todo el país).

ReggaeJamming Festival

Es el principal festival de ‘reggae’ y ‘dancehall’ que se hace en el país. Este año convocó a tres grandes del género en Latinoamérica: Gondwana, Cultura Profética y Los Cafres.

Más festivales de ‘reggae’ y hip-hop

Rototom Reggae Contest Latino, So What Fest.

(Fuente : El Tiempo )

Festivales al Barrio en su segunda fase, seleccionará 15 colectivos artísticos, que tendrán un proceso de formación y cualificación de sus capacidades de gestión, así como un recurso económico, acompañamiento a sus procesos en misionalidad, producción, divulgación y gestión para la realización de sus festivales.

Con esto, el proyecto le apuesta a la apropiación de la ciudadanía a través de las acciones culturales que los habitantes de las 20 localidades de Bogotá plantean en sus territorios.

El Idartes celebra el entusiasmo de las comunidades por preservar o estimular, a través de festivales, las expresiones culturales, haciendo de ellos un lugar para compartir, convivir, aprender, hacerse parte activa del barrio, de la localidad y de una ciudad que se enriquece con estas expresiones festivas de la vida.

 

En su primera fase, el proyecto Festivales al Barrio recibió 80 propuestas y premió 15 iniciativas de transformación desde el arte en la vida de sus comunidades, en la dinámica de los colectivos organizadores y en una ciudad que reconoce el potencial organizativo, que preserva la memoria barrial y que, desde su gestión y sostenibilidad, hacen de Bogotá una ciudad mejor para todos.

Esta convocatoria está dirigida a colectivos no constituidos jurídicamente, conformados por cuatro integrantes como mínimo, que desarrollen festivales de carácter local y de pequeño formato en cine, literatura, música, danza, teatro y artes plásticas en cualquier género (a excepción de la música académica, sinfónica y el canto lírico). (Fuente : Estereofónico)

Albergará obras del coleccionista  francés François Pinault.

París extenderá su oferta de arte moderno con un nuevo museo que albergará obras de uno de los mayores coleccionistas del mundo, el magnate francés François Pinault, y cuyos planos fueron revelados este lunes.

El museo ocupará la antigua Bolsa de Comercio, un edificio histórico que será remodelado y que está situado en el centro de París, muy cerca del Louvre y del Centro Pompidou, que cuenta con la mayor colección de arte moderno en Europa. Su fecha prevista de inauguración está fijada para principios de 2019.

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La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, definió ayer el nuevo museo como un “inmenso regalo” a la capital.

Pinault, de 80 años, posee una colección única de 3.500 obras de arte moderno, de artistas que van desde Mark Rothko a Damien Hirst. 

Es propietario de la casa de subastas Christie's y fundador de Kering, un gran imperio de moda que incluye marcas como Gucci, Saint Laurent y Balenciaga, y cuyas riendas cedió en 2001 a su hijo, François-Henri, casado con la actriz mexicana Salma Hayek.

 

Pinault ya tiene su museo privado en Venecia, pero durante décadas buscó un lugar para exponer sus obras en París.

Desde el próximo 1 de julio se estrena el canal que apunta al público más pequeño de nuestro hogar. Nat Geo Kids nace como un destino multiplataforma para que niños de cuatro a siete años puedan disfrutar contenidos de ciencia, exploración, aventura y conservación. Asimismo, ofrece a los padres una herramienta segura para el crecimiento de los más pequeños. Una nueva experiencia para la familia y para la empresa de contenidos de televisión. Con más de 400 horas de entretenimiento a puro estreno y que incluyen nuevos shows animados que promueven la pasión por descubrir, crear y despertar la curiosidad hacia el conocimiento, Nat Geo Kidsllega a América Latina con la mejor programación para niños que combina ciencia, naturaleza y diversión. De esta forma, el grupo se adentra en un nuevo segmento del mercado: los niños. “El lanzamiento de Nat Geo Kids es una oportunidad que nos permite brindar a nuestros clientes en América Latina contenido exclusivo con la calidad de National Geographic; y para un sector demográfico sumamente competitivo, exigente y relevante como el de los niños”, explicó Carlos Martínez, presidente de Fox Networks Group Latin America.

 

“Las aventuras de Blinky Bill”
De lunes a viernes a las 4:00 p.m.

Blinky Bill, el clásico de niños en Australia escrito por Dorothy Wall en 1930, llega a la pantalla de Nat Geo Kids con la nueva serie animada “Las Aventuras de Blinky Bill”. El encantador Blinky, el koala favorito de Australia, junto con su mejor compañero y amigo, el lagarto Jacko ponen a prueba su imaginación salvaje y transforman el más simple de los desafíos en una aventura épica.

“El laboratorio secreto de Thomas Edison”
Lunes a viernes a las 9:00 a.m.

El laboratorio secreto del famoso inventor Thomas Edison  es descubierto por cuatro niños amantes de la ciencia. Guiados por la imagen holográfica de Edison, y junto al confiable robot Von Bolt, los niños aprenden sobre ciencia a través de aventuras divertidas.