En la Catedral Primada se realizó la ceremonia de despedida de la directora histórica del MamBo.

 

“Mi abuela habitará siempre en mis recuerdos, como estoy seguro que lo hará en la memoria de mis hermanos Fernando y Camila, en la memoria de mis primos Nicolás y Andrea, de mis tíos Lina y Juan Carlos, de mi papá Fernando”, dijo un compungido Felipe Botero Quintana, uno de los nietos adorados de Gloria Zea y del maestro Fernando Botero, quien con voz sentida, manos temblorosas y una sonrisa, le dedicó unas palabras no solo a la gestora cultural, sino a ‘Yioya’, como la llamaban de forma cariñosa sus familiares.

 

Felipe les pidió a sus tíos, en especial a su papá, que le concedieran el honor de ser el encargado de decirle a su abuela este jueves las últimas palabras en la Catedral Primada de Colombia, ubicada en la Plaza de Bolívar, en donde se realizó una misa en su honor, que fue presidida por monseñor Juan Miguel Huertas.

 

“Ella era un ser supremamente cariñoso y amoroso, una abuela cómplice y alcahueta que minimizó siempre nuestros errores”, manifestó su nieto, a quien se le quebró la voz al terminar el discurso y dejó caer algunas lágrimas. Al instante, sus tíos, sentados en la primera fila de la iglesia, lo reconfortaron: Lina le dio un abrazo y su padre Fernando intentó animarlo.

 

El recinto, copado, fue testigo de la importancia que tuvo Gloria Zea para el país. Hasta allí llegaron personalidades como la ministra de Cultura, Carmen Vásquez; artistas como Santiago Cárdenas y Carlos Jacanamijoy; Daniel Castro, director del Museo Nacional; el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa; Claudia Hakim, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, y el galerista Fernando Pradilla. Ellos y muchas otras personalidades del país acompañaron a la familia Botero Zea a la despedida de su madre y abuela, desde el pasado miércoles en el Teatro Colón, en donde se realizó la velación.

Precisamente, desde este histórico teatro, y cuando el reloj marcaba las 12:30 del día, allegados a Zea, como el crítico y curador de arte Eduardo Serrano, se reunieron en la entrada, para ser parte de la calle de honor que se extendió hasta la Catedral Primada, a pocas cuadras. La solemne marcha fúnebre estuvo escoltada todo el tiempo por los miembros de la guardia presidencial, que condujeron el féretro por la calle 10 hasta la carrera séptima.

Cuando el féretro salió del Colón, cubierto la bandera de Colombia, los asistentes estallaron en aplausos. “¡Gracias, Gloria!", gritó la actriz Constanza Duque.

Cuando el cortejo llegó a la puerta de la Catedral, la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro Alejandro Roca; y el coro de la Ópera de Colombia, bajo la conducción de Luis Díaz Herodier, comenzó a interpretar el programa definido por la familia, que incluyó piezas de Mozart, Fauré, Mascagni, Puccini, Verdi y Albinoni. Autores de la predilección de Zea.

La ceremonia también conmovió a su hija Lina, a quien se le deslizaron varias lágrimas por su mejilla.

Felipe Botero Quintana no solo habló a nombre suyo y de su familia. También lo hizo a nombre de las miles de personas del país que de una u otra forma recibieron la ayuda y el cariño del legado de esta gran dama de la cultura colombiana.

“A ella ninguna despedida le gustaría más que las bellas palabras escritas por un poeta que amó e impulsó en su inalcanzable labor por la cultura en Colombia: 'Un verso griego para Ofelia', de Giovanni Quessep”.

La tarde en que supe de tu muerte / fue la más pura del verano / estaban los almendros crecidos hasta el cielo / y el telar se detuvo en el noveno color del arco iris / ¿Cómo era su movimiento por la blanca orilla? / ¿Cómo tejió tu vuelo de ese hilo / que daba casi el nombre del destino?

Un gran aplauso final se apoderó de la iglesia, en agradecimiento a esa gran mujer, que durante más de 40 años batalló en favor de la cultura, demostrándole al país que se puede volar alto y soñar en grande por lo que más se ama.

Fuente: eltiempo.com