Una cosa tenía clara el cantante de reguetón puertorriqueño Nicky Jam cuando decidió aventurarse a contar la historia de su vida en la serie 'Nicky Jam: el ganador' (Netflix, que se estrena el 30 de noviembre): él no quería hacer la típica biografía de un artista musical, quería tener un control muy preciso en el desarrollo de su historia y, sobre todo, buscaba ser crudo y directo para contar los pasajes de una existencia marcada por la oscuridad y ahora abrigada por el brillo del éxito y la redención.

 

Tiene más de 25 millones de seguidores en Instagram y es uno de los artistas más importantes del mundo en el género y en lo que se conoce como música urbana. La historia de Nick Rivera Caminero (Boston, Estados Unidos, 17 de marzo de 1981) comienza como muchas, con algo de azar y talento. 

Desde pequeño cantaba rap y cuando tenía 11 años una mujer lo escuchó mientras rapeaba en un supermercado. La señora resultó ser la esposa de un ejecutivo de una compañía discográfica que se encargó de impulsar la carrera de este músico. 

A mediados de la década de los 90, cuando hervía el ambiente con los ritmos del reguetón en Puerto Rico, Nicky Jam fue ganando terreno. Luego conocería a Daddy Yankee, con quien creó Los Cangris: un dúo que se hizo famoso por canciones como 'En la cama' y 'Guayando'. 

Ambos lograron una conexión muy fuerte; sin embargo, los excesos de Jam ocasionaron la fractura tanto de la amistad como de la colaboración artística en el 2004. Esos capítulos de vida fueron importantes en su historia, ahora llevada a la plataforma de contenidos de cine y televisión por 'streaming'. Precisamente, Nicky Jam le contó a EL TIEMPO cómo fue la experiencia de novelar esos episodios de su vida, sin tapujos y con una honestidad brutal.

¿Por qué siempre estuvo en su mente hacer la serie?

Porque quería hacerle llegar a mi gente la verdadera historia de mi vida (…). Hay muchos baches en mi carrera, en los que no se supo lo que estaba haciendo; así como la historia de mis orígenes y el porqué de muchas cosas que viví. Tengo un pasado muy oscuro, un pasado difícil. Mi mamá y mi papá fueron drogadictos (…). Yo, también, pero gracias a Dios todos salimos de eso (…). Yo quiero que todos sepan cómo salimos de eso.

Para su familia no fue fácil retomar esa historia…

Claro, le dije a mi papá que iba a contarlo todo y quería ser gráfico. Mi mamá lo recibió más tranquila –ella es como yo, no tiene pelos en la lengua–, pero mi padre es más reservado y no le gusta hablar del pasado.

¿Cómo lo convenció?

Él me decía: ‘Eso ya terminó’, pero al final yo le dije… ‘Si tú me dejas hacer esta serie, yo prometo que suelto el pasado (…) lo necesito’. Claro, le daba un poco de pena, pero yo siempre le he dicho que él es un héroe porque es un ejemplo para otros.

De la oscuridad a la luz, del dolor al éxito... ¿Cómo se equilibran esas contradicciones?

La historia se enfoca en el proceso para llegar a ese éxito. Sí está ese elemento, pero el éxito mío ha sido una cosa increíble. Claro que me persiguen batallas internas, pero la trama se centra en lo que tuve que vivir para llegar al éxito, un proceso en que no todo fue malo.

¿Cómo se armó todo el rompecabezas de su vida?

Jessie Terrer, quien ha hecho videos del género y películas en Estados Unidos, se encargó de la dirección de 'Nicky Jam: el ganador' y siento que no había nadie como él para entender el universo latino que se ve en la serie. Además, fue muy inteligente y buscó un guionista puertorriqueño, y eso era algo importante, porque él entendía la jerga (…) muchas veces se ha intentado hacer historias de artistas de reguetón, pero no se ven bien, se ven como la parodia de la vida de este tipo de artistas.

¿Cómo fue sentarse a contarle su vida al guionista? 

Increíble. Siempre he sido un director frustrado y estuve involucrado en los procesos. Serán testigos de cosas que nunca han visto de mi vida. Es tan cruel y tan bonito a la vez (…). Me sentaba con Ari, en realidad fueron muchas sentadas, claro, después lo llamaba a decirle mete esto y esto y me respondía: ‘Ya escribí el guion (…)’. Mira, yo estuve diez años de mi vida ‘endrogado’, tengo que contar esta anécdota, le dije varias veces.

Obviamente, Colombia es protagonista, pues fue el lugar del renacimiento de su carrera…

Colombia fue el espacio perfecto para el nuevo Nicky Jam. Yo estaba jodido, pero esta segunda oportunidad que Dios me dio la cogí y todo lo que aprendí en este país lo usé y fue lo mejor porque transmití una nueva energía.

¿De qué forma se reveló la nueva energía en el país?

Mira, una vez me compré un Mazda 6 (hablando de esa época de renacimiento en Colombia), antes no tenía carro y los demás (músicos) ponían fotos de autos lujosos (…). Fui a casas de personas de bajos recursos y veía como se regalaban medias, eso en mi país habría causado una discusión, a mí me cambió la mentalidad porque la gente que escucha nuestra música es humilde y tenía que lograr que esas personas se identificaran conmigo y con mi música.

Fue importante hacer la serie en Colombia…

Fue una pelea mía, grabar en espacios reales en Colombia. Vivo en Conquistadores, no es un secreto que yo podría irme a una finca a Llanogrande o El Poblado. Conquistadores es un barrio de abuelitos y me gusta porque allá no me molesta nadie (bromea). Todavía vivo en el mismo edifico donde alquilé mi primer apartamento y de ahí me compré uno más grande y de ahí pasé al 'penthouse'. Entre esas esquinas, en las que vivía con mi mánager, soñaba. Muchos de mis videos los grabé con mis vecinos que me dieron permiso (…) les dije, para la serie, o me grabas en Medellín o no hago nada. A mi gente colombiana no les habría gustado que fuera en otro lado.

Bueno, ¿cómo fue incursionar en la actuación?

Creo que siempre he tenido carisma. Canto desde los 8 años y cuando hacía videos siempre había un pedacito de actuación (…) en la serie fue como hacer 13 películas, fue duro y si dicen que no sé actuar, es porque son envidiosos (bromea). En la grabación lloré muchas veces.

¿Cambiaría algo de ese camino de sombras y luz?

No, porque todo eso hizo lo que soy hoy. De pronto el tatuaje en el cuello, porque eso fue una loquera.

La serie muestra cómo fue su vida, pero ¿cómo quiere ser recordado?

Todo el mundo quiere ser recordado como buena gente. Quiero que me recuerden como un humano que trató de hacer lo correcto. Me encanta ayudar a la gente y ver su sonrisa, eso me da felicidad. Mi abuelo (Eladio Rivera) era mi ídolo, él ayudó a todos en el barrio. Yo quiero ser como él, pero mi barrio es el mundo, quiero lograrlo, pero aún me falta mucho. Fuente : El Tiempo