Julio de 2019 fue el mes más caluroso de la historia

Científicos del servicio europeo Copernicus sobre cambio climático confirmaron que las temperaturas que se registraron en julio han sido las más altas desde que se hacen mediciones.

 

 

Aunque hace una semana científicos de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, habían dado pistas de los alarmantes registros del mes pasado, ya no hay dudas: julio de 2019 ha sido el mes más caluroso de la historia (al menos desde que se miden las temperaturas). (Lea Hallan altas concentraciones de plomo en la fauna silvestre de la Amazonia)

Así lo confirmaron especialistas del servicio europeo Copernicus sobre cambio climático. "Julio es generalmente el mes más caliente del año en el mundo, pero según nuestros datos, el de este año fue el más caluroso desde que se hacen las mediciones", dijo este lunes en un comunicado el jefe del servicio, Jean-Noël Thépaut. (Lea Abren dos nuevos senderos más hacer turismo en Caño Cristales)

Antes de que se presentaran las altas temperaturas, que rompieron récords en varios países, julio de 2016 había ocupado el primer puesto. Sin embargo, de acuerdo con Thépaut, el mes pasado fue un 0,04 ºC más caluroso.

"Con la continuación de las emisiones de gas de efecto invernadero y el impacto en el aumento mundial de las temperaturas, se seguirá batiendo récords", dijo Thépaut.

Según los datos presentados por los científicos, la temperatura de julio fue un 0,56 ºC más elevada que el promedio del período 1981-2000. Se trata de una cifra que representa casi un 1,2 °C por encima del nivel preindustrial, base de referencia de los expertos de la ONU sobre el clima.

Sin embargo, la diferencia entre julio de 2019 y julio de 2016 es tan leve que otros organismos que colectan y analizan los datos de forma diferente podrían llegar a otra conclusión, advirtió el organismo europeo.

Y aunque la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos aún no ha publicado sus conclusiones sobre julio de este año, lo cierto es que las temperaturas del mes pasado habían alertado a los científicos. En el Polo Norte, por ejemplo, también se registró un "récord de calor”: en la población de Alert los termómetros marcaron 21 grados Celsius cuando los usual era que registraran 3 grados.

Grupos ecologistas calificaron a este país como uno de los mayores contaminadores de los océanos del mundo debido a su dependencia al plástico de un solo uso.

 

Un grupo de ambientalistas confirmó que la ballena que apareció este viernes en la orilla del mar de Mabini, Filipinas, tenía 40 kilos de plástico en el estómago. Antes de morir vomitó sangre, añadieron los ambientalistas, que encontraron en su interior bolsas de comestibles y de arroz.

El cetáceo, de la especie zifio o ballenato de Cuvier, fue sometido a una autopsia el domingo realizada por personal de la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de la provincia, dirigida por la doctora Elaine Belvis y el biólogo marino Darrell Blatcheley.

 

Blatchley, director de D 'Bone Collector Museum Inc, explicó que el ejemplar murió de inanición y no pudo comer debido a la basura que llenaba su estómago. "Es muy desagradable y desgarrador. Hemos realizado necropsias en 61 delfines y ballenas en los últimos 10 años y esta es una de los más grandes (cantidades de plástico) que hemos visto", añadió.

 

Entre los artículos que se hallaron dentro del estómago hay 16 envolturas de arroz, una lona de plástico utilizada en las plantaciones de banano y bolsas de compra. Los expertos aseguraron que está es la mayor cantidad de plástico encontrada en una necropsia realizada en ese centro a una ballena, que ingieren erróneamente el plástico que hay en el mar pensando que se trata de comida.

 

La muerte de la ballena se produjo semanas después de que la Alianza Global para Incineradores Alternativos publicara un informe sobre la cantidad sorprendente de plástico de un solo uso en Filipinas, que incluye casi 60 mil millones de sobres al año.

 

Los grupos ecologistas calificaron este país como uno de los mayores contaminadores de los océanos del mundo debido a su dependencia del plástico de un solo uso. A pesar de que allí hay leyes estrictas sobre la eliminación de basura, los expertos reiteran que están mal implementadas.

 

Ese tipo de contaminación, que también está generalizada en otras naciones del sudeste asiático, mata con frecuencia a ballenas y tortugas que ingieren los desechos. El año pasado, se registró la muerte de un cachalote en Indonesia con casi 6 kilogramos de residuos plásticos en su estómago y, en Tailandia, se rastreó el deceso de una ballena luego de tragar más de 80 bolsas de plástico y el de una tortuga verde, una especie protegida.

Fuente: elespectador.com

El observatorio Sabana Centro Cómo Vamos, publicó los resultados de la segunda Encuesta de Percepción Ciudadana en varias de las poblaciones vecinas de Bogotá.

 

La encuesta aborda los temas que más tienen impacto en la población de los municipios de Cota, Tabio, Tenjo, Zipaquirá, Cajicá, Cogua, Chía, Sopó, Tocancipá, Gachancipá y Nemocón, los cuales conforman la llamada zona de Sabana Centro. Sus mayores preocupaciones se concentran en transporte, educación, salud, servicios públicos, economía, mercado laboral y seguridad.

 

En lo concerniente a la situación económica de la zona, 35% es optimista y considera que mejoró en el último año, mientras que 44% cree que sigue igual y 21% piensa que empeoró. El panorama del mercado laboral de los encuestados se divide así: 62% tiene trabajo, 20% realiza labores del hogar, 8% estudia, 5 % está en búsqueda de empleo y 4% es población ‘nini’, es decir que ni estudia ni trabaja.

 

Otro factor que influye en gran medida la cotidianidad de la población en la Sabana, es el transporte, ya que 43% se moviliza a los municipios cercanos, o a Bogotá para estudiar y trabajar.  

 

El 68% de los habitantes que se movilizan diariamente de una población a otra utilizan el transporte público, 24% su carro particular y 5% su motocicleta, los gastos que las personas emplean para este fin, oscilan entre $50.000 y $250.000 al mes, y en promedio el desplazamiento de la gente que va hacia Bogotá varía entre 60 y 120 minutos.

 

Uno de los temas que más preocupa a los habitantes de esta zona, es el medio ambiente, más específicamente por la contaminación del agua, pues 47% de la población se mostró insatisfecha, y en cuanto a la calidad del aire 34% considera que no es la adecuada.

La seguridad también inquieta los habitantes de esta zona, pues 52% de los encuestados consideran que las administraciones locales deben prestarle más atención, ya que 41% de las personas manifiesta sentirse insegura.

 

Finalmente la población que respondió a la encuesta, no confía ni en la eficiencia administrativa, ni en la gestión del riesgo, esto se vio reflejado en temáticas como la corrupción (donde 42% cree que  empeoró), y en la capacidad de respuesta de las autoridades frente a eventuales desastres naturales (el 51% de la población piensa que las autoridades no se encuentran en capacidad de atender un eventual desastre natural).

Fuente: dinero.com

Muerte y sobrecostos para los bogotanos es lo que deja la nube de polución que día tras día respiramos los 8 millones de habitantes. Las pérdidas anuales para la ciudad llegan a $2 billones, pero lo peor es que miles de muertes se podrían evitar.

Lo peor de toda la historia que rodea los penosos días de contaminación en Bogotá no está atado a las molestias que se generan por el pico y placa. Lo más complejo es que desde 2011 está engavetado en un archivo del Distrito un plan a 10 años que buscaba descontaminar el aire de los bogotanos.

Si eso se hubiera implementado se habrían evitado unas 1.500 muertes de niños por año asociadas a temas respiratorios y se habrían generado unos ahorros por $16 billones entre 2010 y 2020.

Ese Plan Decenal de Descontaminación del Aire en Bogotá fue elaborado por la Universidad de los Andes, luego de una inversión de $2.000 millones que hizo el Distrito.

Peor aún, el concejo de la ciudad adoptó este plan mediante el decreto 098 de marzo de 2011. Todo quedó en el papel y los platos rotos se pagan hoy.

Según la detallada investigación de la Universidad de los Andes, liderada por el actual Vicerrector, Eduardo Behrentz, las mejoras ambientales que se lograrían a través del Plan de Descontaminación, conllevarían a beneficios muy importantes para los habitantes de la ciudad. “Para el caso de la población infantil de la ciudad, se evitarían unas 27.500 hospitalizaciones por causas respiratorias, 75.000 atenciones en salas ERA y alrededor de 7.500 atenciones en unidades de cuidados intensivos. Adicionalmente, estaríamos bajando un escenario de 1.500 casos potencialmente evitables de mortalidad en niños”, concluye el informe.

Para el caso de los adultos, “la implementación del plan representaría evitar la muerte de 14 mil personas, más 40 mil casos de atención en urgencias y alrededor de 11 mil casos de atención hospitalarias por causas respiratorias”.

Los costos de las medidas para mejorar el aire que se detallaron en 2011 ascienden a $1,7 billones (para ejecutarse en el periodo 2011- 2020), mientras que los beneficios se calcularon en $16 billones en ese periodo. En resumen, por cada peso que se hubiera invertido en la descontaminación del aire bogotano se habrían logrado beneficios económicos de $9.

No solo mejoraba la vida de las personas, era un buen negocio.

 

¿En qué consistía el plan?

 

La formulación de soluciones eran tan simples como efectivas. La Universidad de los Andes concluyó que la instalación de filtros en los buses del SITP, así como la formalización de empresas en Bogotá - que podrían pasar del uso del carbón al gas natural- contribuirían notablemente a mejorar la concentración de material particulado en la Capital.

Las medidas son sencillas: instalar catalizadores oxidativos en todos los vehículos de transporte de carga que circulen en Bogotá, medida que también debe aplicarse a los vehículos nuevos; instalar estos mismos catalizadores y sistemas secundarios de inyección de aire en motocicletas de menos de 250 cc y la transformación tecnológica de todas las industrias que usan carbón para que se pasen al gas natural y renovar las flotas del SITP, son algunas de las estrategias que debían implementarse.

Las gráficas que proyectó en su momento la Universidad de los Andes daban cuenta de una caída dramática en los niveles de contaminación del aire en Bogotá. En 2008 se registraron unas 2.500 partes por millón (material particulados, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono e hidrocarburos) con una proyección a 2020 de 500 partes.

Lo más curioso del tema es que uno de los investigadores de este estudio es Juan Pablo Bocarejo, actual secretario de Movilidad y el responsable del pico y placa ‘de emergencia’ que se vive este fin de semana en Bogotá.

El Ministerio de Transporte ha pasado de agache en este tema pues es necesario que se tomen medidas como la instalación de estos filtros, con especial urgencia a los vehículos de carga que hace años cumplieron su vida útil.

Así mismo, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) concluyó en un informe en 2017 que los costos en la salud asociados a la degradación ambiental en Colombia ascienden a $20,7 billones, equivalentes al 2,6% del PIB del año 2015, relacionados con 13.718 muertes y cerca de 98 millones de síntomas y enfermedades.

Dentro de estos costos, la contaminación del aire urbano aportó el 75%, con $15,4 billones (1,93% del PIB de 2015) asociados a 10.527 muertes y 67,8 millones de síntomas y enfermedades.

El DNP concluyó en ese entonces que a la contaminación del aire interior se atribuyen 2.286 muertes y 1,2 millones de enfermedades con costos por mortalidad prematura y atención de enfermedades que superan los $3 billones, equivalentes al 0,38% del PIB del 2015.

En cuanto a la distribución de las muertes, el mayor porcentaje es aportado por la contaminación del aire urbano con el 77%, le sigue la contaminación del aire interior con el 17% y por último las deficiencias en la cobertura de agua potable, saneamiento básico e higiene, con el 6%.

En Bogotá, el 10,5% (3.219) del total de las muertes que se presentan en la ciudad, son atribuidas a la contaminación del aire urbano, lo que generó costos estimados en $4,2 billones, equivalentes al 2,5% del PIB de la ciudad.

 

¿Por qué se quedó en el papel?

 

En diálogo con DINERO, el profesor Eduardo Behrentz explica que las tres últimas administraciones  (Moreno, Petro y Peñalosa) no han hecho mayor cosa para mejorar la calidad del aire en la ciudad.

“No se hizo nada. Se asignaron recursos y equipos pero no hubo avances”, dijo.

El académico fue más allá y aseguró que esta situación va a seguir pasando en la ciudad “con más frecuencia y cada vez más grave”.

Behrentz dijo que es necesario que este tema sea incluido en la agenda pública y política de cara a las próximas elecciones de octubre.

Así mismo, aseguró que no es cierto que solo el Ministerio de Transporte o Ambiente pueden regular el tipo de vehículos que se pueden usar. El Distrito podría expedir una norma que obligue la instalación de filtros o la renovación de los automotores. En últimas, se trata de una responsabilidad compartida entre el Distrito y la Nación.

Por último, dejó en el papel un dato poco más que preocupante: el 95% de la flota de carga pesada del país, es decir unos 400.000 vehículos que se mueven con diesel son los mayores causantes de la contaminación y ni siquiera entran en la clasificación Euro, de la que tanto se habla (Transmilenio pasará de Euro II a Euro V).

“Tampoco se le puede achacar a Ecopetrol que el diesel que distribuye en Bogotá es de mala calidad. En la actualidad, ese combustible que llega por tubo a Puente Aranda es uno de los mejores del mundo”, dijo. Es decir, el problema es que la tecnología de los buses es muy vieja.

 

El diagnóstico está y hace rato, es el momento de las decisiones.

Fuente: dinero.com

 

Han buscado fuentes alternativas de alimento, llegando a zonas como la aldea Beluchia Guba.

La portada del periódico EL TIEMPO de este miércoles presenta una lamentable escena, un proceso migratorio inédito que viene sucediendo desde el 2018: osos polares que buscan alimento entre la basura de una remota aldea del Ártico ruso. El brusco cambio de ecosistema -pasar de los suelos gélidos que se derriten al agreste escenario de crecimiento urbano- afecta considerablemente a estos especímenes que caminan entre las fauces de los desperdicios.

En febrero la presencia de osos polares aumentó de manera abrupta: más de 50 osos llegaron hasta la aldea de Beluchia Guba, en el archipiélago norte de Nueva Zembla, en la zona ártica de Rusia, y, al menos 10, recorrieron las calles e ingresaron a varios edificios.

Las autoridades locales decretaron el estado de emergencia durante una semana y pidieron ayuda a Moscú. Las imágenes del incidente recorrieron el mundo, y algunos especialistas responsabilizaron a las autoridades, principalmente por el enorme depósito de residuos a un costado de la aldea, donde los osos estuvieron un largo tiempo devorando lo que encontraban.

Sin embargo, expertos en estos animales apuntaron que la causa fundamental que motivó la aproximación de los osos a los humanos fue el congelamiento tardío del mar, suceso que los forzó a buscar fuentes alternativas de alimento ante la difícil tarea de cazar en su ecosistema principal.

A medida que Rusia aumenta su presencia en el Ártico -en busca de proyectos energéticos, la navegación del Pasaje del Norte e intereses militares estratégicos- los expertos predicen que habrá más encuentros inesperados entre humanos y osos.

"El desarrollo en el Ártico definitivamente hará aumentar los conflictos con seres humanos, especialmente ahora que los osos polares están perdiendo su plataforma de vida en varias regiones", dijo el biólogo Anatoly Kochnev, quien ha estudiado osos polares desde la década de 1980.

Nueva Zembla, un archipiélago de dos islas entre los mares de Kara y Barents, es un buen ejemplo de la nueva frontera rusa que queda centro del hábitat natural de los osos polares. Los osos en el mar de Barents son testigos de una rápida reducción del hielo.

Según la entidad Polar Bears International, esa especie ha perdido 20 semanas de hielo al año en las últimas décadas. "La observación del hielo muestra que previamente el hielo cerca de Beluchia Guba se formaba en diciembre", explicó Ilya Mordvintsev, del Instituto Severtsov en Moscú, uno de los miembros del equipo que colaboro en la 'invasión' de los osos polares en la aldea.

"Durante miles de años, los osos migraron en esta época del año para cazar focas. Este año, sin embargo, llegaron a la costa y no había hielo", añadió. Si bien desde octubre del 2018 -época de mayor número de osos- el hielo se ha formado paulatinamente, no se descarta que esta situación vuelva a presentarse.

Y, quizá, en un espacio de tiempo no muy lejano.

Nueva Zembla había sido un territorio de pruebas nucleares en la época de la Unión Soviética, aún en la actualidad permanece como un territorio de acceso restringido. Aún así, los militares rusos han construido nuevos edificios y una pista de aterrizaje. Un enorme puesto está en construcción, en apoyo de planes para explotar minas de plomo y zinc.

¿A dónde se dirigen?

 

Kochnev, por ejemplo, aún recuerda el daño causado por el personal soviético de defensa misilística que estuvo estacionado en la isla Wrangel, en el Ártico. En 1991, soldados hirieron con un hacha un oso que se había habituado a buscar alimentos entre los desechos de la instalación militar, y que, además, se había tornado muy agresivo. Los biólogos de la reserva natural en la isla nunca hallaron el oso herido.

27 años después, los osos volvieron.

Según Kochnev, en la actualidad las instrucciones relativas a los osos polares se concentran más en cómo espantarlos que en cómo prevenir su presencia en un hábitat no adecuado para ellos.

Beluchia Guba está planificando la instalación de cámaras y un programa especial contra los residuos.

De hecho, uno de los 'puntos a saber' durante una hipotética estancia en la aldea es el comportamiento de los osos polares y cómo proceder ante un encuentro -algo que, ante las alteraciones del ecosistema, parece inevitable-.

Mordvintsev señaló que el desarrollo del Pasaje del Norte también presenta desafíos para los osos polares de la región. "El uso de rompehielos en áreas donde las focas cuidan de sus crías termina por afectar a su población", y esto afectaría a los osos, dado que, según la cadena alimentaria vigente, las focas son su alimento.

El año pasado, el presidente Vladimir Putin ordenó un aumento en la capacidad del Pasaje del Norte (que bordea Siberia hasta el estrecho de Bering), de su actual nivel de 18 millones de toneladas a 80 millones en 2024.

De acuerdo con Kochnev, los osos polares han sido capaces de adaptarse hasta ahora a tendencias desventajosas, y aprendieron a cazar en pequeños grupos en vez de hacerlo individualmente. Pero el calentamiento continúa como un enemigo que camina de la mano con el instinto de supervivencia.

"Los osos simplemente abandonarán Rusia", Sentenció Kochnev.

"Si el período sin hielo aumenta en otras dos o tres semanas, los osos probablemente migrarán hacia el norte de Canadá, donde los cambios son menos evidentes", comentó.

En ese cuadro, los osos que permanezcan en Rusia terminarán extinguidos por el contacto con los humanos.

Fuente: eltiempo.com

La empresa de aseo Pacaribe desarrolló la segunda ‘Llantatón’ de este año por las vías principales y áreas comunes de Cartagena de Indias.

 

Con este tipo de iniciativas ambientales, Pacaribe persigue que crezca en los cartageneros la conciencia sobre los efectos nefastos que tienen sobre el medio ambiente, las malas prácticas como arrojar llantas en desuso y residuos sólidos en general, en cualquier espacio de la ciudad donde vivimos.

 

La Marginal del Sur, a un costado del Caño Juan Angola, y otras vías de la ciudad fueron recorridos por los operarios y camiones de la compañía, para recoger esos elementos con propósitos reutilizables, pues una cantidad de ellas son para usarlas de nuevo en ornamentación o arreglos de parques y áreas de uso público, y a las demás se les hará una disposición final adecuada.

 

En la jornada ambiental fueron recolectadas 231 llantas abandonadas, de las cuales 25 son llantas grandes, 48 medianas, 146 rodaduras de automóviles y 12 llantas de motocicletas.

 

Fuente: eluniversal.com.co