Las obras de Abiezer Agudelo aparecieron en una entrevista a Kellyanne Conway en Nueva Jersey. La sorpresa fue mayúscula: el galerista Jaime Ruiz, que ha trabajado con la obra del artista Abiezer Agudelo, encontró dos de sus cuadros como telón de fondo en una entrevista que se emitió por CNN en Estados Unidos. 

 

Y no era cualquier entrevista. Se trataba de una de las principales consejeras del presidente Donald Trump, Kellyanne Conway, quien fue jefe de campaña del actual mandatario estadounidense.

El video, grabado por el columnista Mike Kelly en la casa de Conway en Alpine (Nueva Jersey), fue hecho por el periódico local NorthJersey.com, reproducido en Internet por el diario de mayor circulación en ese país, el USA Today, y en programas de CNN.

El misterio era cómo habían llegado las obras de este artista quindiano, que vive y trabaja en Armenia, a las paredes de la casa de una de las mujeres más poderosas de Estados Unidos. 

“Debieron de ser compradas en una subasta en Miami –asegura Ruiz, propietario de la galería Espacio Compartido Jaime Ruiz, en Bogotá–. Pudieron subastarse hace unos 6 o 7 años, y en ese momento su costo pudo haber llegado a los 40 millones de pesos”.Pero no es raro que el trabajo del artista cruce fronteras. “He estado dos veces en la casa Christie’s, en Londres: en 1999, en la primera subasta de colombianos, y luego, en el 2009”, revela Abiezer Agudelo.

Lo que hace cinco años era una posibilidad remota, hoy es realidad: se acabó la guerra con las Farc.

Por: Vladdo

 

 Hace un tiempo, cuando mi hija era aún muy pequeña, me hizo con toda la inocencia propia de su edad una pregunta que me dejó sin habla: “Papi, ¿cada país tiene sus propias Farc?”.En un principio me quedé bloqueado; intrigado no tanto por el contenido de la pregunta, sino por el origen de esta. Luego de pensarlo un poco deduje que, después de tanto oír hablar de las Farc en su corta existencia, para ella ese nombre era tan familiar como el del ejército, los bomberos, la policía o la Defensa Civil.
También sentí mucha tristeza, porque al escucharla caí en la cuenta de que desde la niñez yo también había oído hablar de ese otro ejército, como si se tratara de una más de nuestras instituciones. Las Farc estaban ahí todo el tiempo; se mantenían en los titulares; se robaban el protagonismo de los boletines de última hora; eran parte de nuestro statu quo. Hasta ayer.
Este 27 de junio tiene que pasar a la historia como la fecha en que presenciamos un hecho que hasta hace poco era impensable: el desarme de las Farc, la guerrilla más antigua y sólida del hemisferio. El desarme de las Farc ha sido un proceso sin precedentes que, de hecho, va a servir como referente para el mundo. Lo que hace cinco años empezó como un secreto de Estado, como una utopía, es hoy un secreto a voces: la guerra con las Farc llegó a su fin. Punto. Ayer, en Mesetas, Meta, bajo la supervisión de Naciones Unidas, se completó la entrega de 7.132 armas que estaban en poder de 6.803 combatientes. Es la primera vez que en Colombia, en un acuerdo de paz, los rebeldes entregan un arma por cabeza.  Y la diferencia es mucho más que numérica. El desarme de las Farc ha sido un proceso sin precedentes que, de hecho, va a servir como referente para el mundo, tal y como lo aseguró en la ceremonia el jefe de la Misión de la ONU, Jean Arnault, quien además añadió que las armas que esa organización tiene ahora en custodia “son de alta calidad y operatividad”. Los detractores del proceso, a quienes el fin de las Farc como organización armada los deja sin plataforma, podrán decir hasta misa, pero lo cierto es que van a tener que cambiar de discurso, porque ayer se quedaron sin caballito de batalla.
Pero no hablemos más de ellos, que para eso tiempo habrá. Más bien pensemos en los retos que nos esperan y también en las oportunidades que pueden presentarse en la consolidación del posconflicto. Ayer, el jefe de las Farc, ‘Timoleón Jiménez’, le reclamó al Gobierno por el incumplimiento de varios de los compromisos adquiridos en los acuerdos; sobre todo en el trámite de leyes y normas que permitan resolver la situación jurídica de los guerrilleros. Y también alertó sobre el accionar de grupos armados que ya han asesinado a varios de sus hombres indultados o amnistiados. No obstante, reiteró el compromiso de él y de su gente con la paz, y concluyó con una frase esperanzadora: “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”. Las inquietudes de ‘Timochenko’ no deben caer en saco roto; si yo estuviera en su pellejo, también estaría atortolado. Las noticias sobre asesinatos de líderes cívicos y sociales que se repiten a lo largo y ancho del país son muy preocupantes. Y aunque Juan Manuel Santos dijo que “el Gobierno está firme cumpliendo lo pactado”, es indispensable que eso se traduzca en hechos, sobre todo en lo concerniente a la protección de los desmovilizados. No podemos permitir que se repita la historia de la UP. A pesar de lo anterior, no quiero dejarme arrastrar por el escepticismo. Y así como para Santos “por vivir este día, ha valido la pena ser Presidente”, los que hemos respaldado las negociaciones podemos decir que ver el desarme de las Farc justifica de sobra la defensa de la paz.
Ayer dimos un gran paso hacia un país más tranquilo, donde los niños no tendrán que preguntar si la guerra forma parte del paisaje.

En su próximo video musical, Farruko se va en contra las políticas migratorias del presidente de los Estados Unidos Donald Trump. En los teaser del videoclip de "Don't Let Go", el cantante boricua se enfrenta a la deportación de una mujer con la que tiene un romance y continúa su amor a través de las rejas. El video muestra agentes de la policía arrestando y deportando personas, así como imágenes de la frontera ente México y Estados Unidos.

Esta es la primera vez que Farruko, cantante de reggaeton y trap, toca temas sociopolíticos a través de su música. "Los latinos y los inmigrantes están siendo lastimados", dijo el cantante en una entrevista con Billboard. "Y está relacionado de cierto modo con lo que está pasando con el trap, un género que es discriminado. Decidí juntar las dos cosas: un género marginalizado con la estigmatización de los inmigrantes".